Por esto, es por lo que merece la pena

por esto merece la pena

Por esto, es por lo que merece la pena

¿Realmente por qué hacemos lo que hacemos?

¿Por el retorno económico? ¿Por los beneficios?

El retorno de la inversión es imprescindible para seguir avanzando. Sin beneficios la empresa muere, el proyecto fallece. Es vital tener beneficios.

¿Pero es eso lo que nos mueve, lo que realmente nos impulsa, lo que nos hace capear temporales, resistir ataques (incluso personales), luchar contra viento y marea para sacar adelante nuestro proyecto?

Mi respuesta es: No.

Hay algo más allá de los beneficios. Hay un por qué existencial. Hay un PROPÓSITO.

Derio, a 10km de Bilbao (España). 14 de Abril de 2018.

Era el día culmen, la razón final de todo el trabajo desarrollado durante los 120 días anteriores. 4 meses de intenso trabajo. Cientos de emails enviados, campañas en Linkedin, Facebook, Google Adwords, Radio, Prensa, entrevistas, presentaciones privadas… y por fin el proyecto, CLC: Crece, Lidera y Conecta, veía la luz.

Empresarios, Directivos y personas “de a pie” comprometidas con su desarrollo personal y profesional se dieron cita en el Hotel Seminario de Derio, dispuestos a aprender más sobre sí mismos y mejorar sus habilidades de comunicación y liderazgo.

Las luces del escenario se encienden y comienza el glamour de un evento en directo, comienza una Experiencia Formativa de Alto Rendimiento sin parangón en nuestro país.

Pero hay más.

Hay algo que no se ve.

Algo que no está escrito en el manual de desarrollo de proyectos…

Proveedores que no cumplen, componentes del equipo que no asumen sus responsabilidades, retrasos, productos defectuosos, transportes que no llegan, personas inscritas que se dan de baja, otras que no pagan; atravesar la crisis que supone no saber si se superará la barrera de costes, tensiones emocionales internas del equipo derivadas del estrés, personas que se extralimitan en su función y otras que no hacen tan siquiera lo que se espera de ellos, ese seguro que ha quedado sin contratar a última hora y pone nervioso a todo el mundo…

Son largos meses de preparación de un evento con cariño, con dedicación, con entusiasmo, con pasión, con actitud positiva, con actitud proactiva con todos los fundamentos del liderazgo puestos en marcha y con unas ganas tremendas de todas las personas de un equipo de trabajo.

A pesar de ello, algunas personas abandonan a escasos días del evento. El estrés ha podido con ellas. Otras adquieren un compromiso tremendo haciendo y haciendo, a veces más allá de lo que les corresponde, dando un ejemplo tremendo de compromiso. Las menos, gracias a Dios, pasan olímpicamente de todo, de manera muy disimulada eso sí, y por más que le das la oportunidad de involucrarse, no lo hacen. Tensiones, desacuerdos, subidas de tono, enfrentamientos, disparidad de opiniones.

Patrocinadores que se comprometen y luego se echan atrás. Niveles de facturación previstos para el “break even” que parecen como el Everest, absolutamente inalcanzables, mientras el río de los costes de la promoción y la publicidad se va haciendo cada vez más y más grande…

¿Todo esto merece la pena para que al final en la cuenta de resultados haya varios miles de euros de beneficio?

No. Hay formas mucho mas sencillas y agradables de ganar la misma cantidad de dinero.

PERO HAY UNA SOLA RAZÓN QUE HACE QUE TODO MEREZCA LA PENA; ESTA:

Testimonio de: Beatriz Martínez. Dueña del Hotel Rural con Encanto, La Concordia, Monzón de Campos (Palencia). Premio a la Excelencia Turística.

Saber que contribuimos a la transformación y al crecimiento de las personas. Saber que no hay nada más grande en este mundo que tocar vidas y ver cómo las personas (y por ende las empresas) eclosionan a un nivel superior de desarrollo y satisfacción.

ESO ES UN PROPÓSITO, ESO SÍ MERECE LA PENA.

Dime: ¿Cuál es tu propósito?