¡SEAMOS EGOÍSTAS!

Por Iñigo Sáenz de Urturi

Sin lugar a dudas, la acción que más humanos nos vuelve, la que más satisfacción nos proporciona, es el acto de: DAR.
Dar sin esperar nada a cambio, sin saber siquiera la identidad de aquel que recibe.
Dar, contribuir, es la máxima expresión del Ser Humano.
ISU

Al final, esto de ser egoísta… ¡No va a ser tan malo!

Llevamos toda la vida queriendo controlar el ego porque queremos ser… buenas personas… sin embargo, los últimos estudios sobre el comportamiento del cerebro y las reacciones emocionales del ser humano, nos abren un terreno muy interesante para el desarrollo del autoconocimiento y de la cohesión entre los seres humanos.

Resulta que cuando uno NO da dinero, NO da tiempo, NO da amor, caricias, ternura, comida, bienes materiales o inmateriales es porque… tiene miedo.

Y el miedo es la máxima expresión del ego.

Miedo de quedarse sin nada. Dicho de otra manera, el placer que se obtiene dando, es inferior al dolor que se obtiene si doy.

Eso es todo, así de simple.

 

Responsabilidad Social Corporativa - El placer de dar
Responsabilidad Social Corporativa

Esto es la conciencia de la escasez, “me lo quedo para mí, no vaya a ser que me quede sin nada” y el resultado es que todo el mundo tiene lo justo, todo el mundo llega justo a final de mes y las acciones altruistas y de dar a los demás se quedan en el cajón…

El miedo gana la partida. El ego gana la partida.

Entonces ¿qué sucede si yo quiero tener más, si yo quiero tener una mentalidad de abundancia, una mentalidad de prosperidad? Pues que curiosamente, cuando vencemos el miedo a dar, es cuando empezamos a recibir.

Y yo, quiero recibir mucho, quiero recibir el don de la paz interior y de mi plenitud personal y para ello encuentro la manera de vencer el miedo a dar a los demás.

Y me encuentro con un hecho científico contrastable y es que el camino más corto para eliminar el miedo en mi vida; es la gratitud. 

Cuando siento miedo en mi vida, mis glándulas suprarrenales producen noradrenalina y este componente químico en mi sangre, hace que se eleven mis pulsaciones y que aparezca uno de estos dos deseos: Enfrentarme a lo que me da miedo y luchar, o bien, salir corriendo. Sin embargo, la gratitud está vinculada a la profunda emoción de seguridad, la cual provoca que las glándulas de mi cuerpo, produzcan serotonina y oxitocina, es decir, endorfinas que son las llamadas: Hormonas de la Felicidad, lo cual se traduce en una quietud interna, una tranquilidad y una plenitud en mi vida, que es precisamente lo que quiero, que es precisamente lo que tú quieres.

Y yo quiero mucho de esto, quiero mucha paz interna, quiero mucha plenitud, quietud y satisfacción interna.

Por lo tanto, como yo quiero sentirme bien, quiero sentirme feliz, quiero sentirme pleno, agradezco a la vida todas las oportunidades que me presenta para poder dar a los demás… dar cariño, dar aliento, dar tiempo de escucha, dar dinero, dar alimentos, dar mi trabajo, dar mi compañía… dar, dar, dar…

¡Seamos egoístas! Alejémonos de las sensaciones oscuras del miedo y la escasez, y recopilemos, acumulemos al máximo la sensación de luz, de plenitud, de felicidad y de prosperidad.

Íñigo Sáenz de Urturi consultor y formador internacional